La línea del tiempo.- A continuación les presentamos un resumen cronológico sobre los 45 años de historia del Sodalitium Christianae Vitae que fundó el peruano Luis Fernando Figari. Se trata de una accidentada travesía preñada de escándalos y abusos de poder en todos los ámbitos, sazonada con insólitas justificaciones que ofrecieron en su momento para negar lo que ahora es una verdad de a puño.

  • El 8 de diciembre de 1971, Luis Fernando Figari, de 24 años, junto a un reducido grupo de jóvenes, fundó en Lima el Sodalitium Christianae Vitae (SCV) en la capilla del colegio La Reparación, en Miraflores.
  • En el año 1986 se detectó internamente el primer caso de un jerarca sodálite que abusó sexualmente de por lo menos un subalterno, aprovechándose de su condición de director espiritual. El caso fue encubierto por la cúpula de aquella época, y a dicho sodálite jamás se le expulsó. Se fue meses después, en 1987, voluntariamente, pese a que Figari lo quiso retener. Hacia dentro se informó que “había faltado gravemente a la obediencia”. Hoy por hoy trabaja en un influyente organismo internacional, donde nadie conoce esa truculenta historia de su pasado.
  • En 1997, el papa Juan Pablo II le dio a este movimiento religioso el carácter de “sociedad de derecho pontificio”, convirtiéndolo en una sociedad de vida apostólica, perteneciente a la iglesia católica, compuesta por laicos y sacerdotes. Este tipo de organizaciones son supervisadas por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.
  • El 26 de octubre del 2000, el periodista José Enrique Escardó publicó en su columna de la revista Gente la primera denuncia sonora contra el Sodalitium. A esa columna le siguieron cinco artículos más. En esta saga de textos acusadores, Escardó relató incidentes impactantes que describían la aspereza del rigor, las vejaciones y violaciones a los derechos humanos que ocurrían dentro de las comunidades sodálites. Escardó denunció a varios líderes, entre ellos a José Antonio Eguren Anselmi (actual arzobispo de Piura y Tumbes) y a Alfredo Draxl (quien luego asumiría la dirección del exclusivo colegio San Pedro). En respuesta, el Sodalitium emprendió una larga e inclemente campaña de desprestigio contra él.
  • En noviembre del 2001, el programa Entre líneas, que dirigía y conducía la periodista Cecilia Valenzuela en Canal N, lanzó un reportaje elaborado por el reportero Diego Fernández-Stoll, el cual describía los métodos de reclutamiento y la predilección por los jóvenes de alto estatus social. En dicho espacio, el psicoanalista Jorge Bruce se atrevió a vaticinar lo que hoy es una realidad. “Tengo serias sospechas que detrás de toda esa fachada de puritanismo y represión hay otras cosas. No me cabe la menor duda, y pongo mis manos al fuego de que ahí deben haber, por algún lado –es mi hipótesis-, prácticas de sujeción homosexual. Estoy prácticamente seguro”. El Sodalitium, a través de Erwin Scheuch, respondió bravuconamente, tratando de amedrentar al periodista Diego Fernández Stoll.
  • En junio del 2002, se publicó la novela Mateo Diez, escrita por el arriba firmante, quien perteneció por algunos años al Sodalitium. El libro metaforizaba en clave de ficción mi tránsito por dicho movimiento. Ahí se describía cómo era la vida al interior de las comunidades sodálites. Erwin Scheuch declaró que lo que ahí se escribe él nunca lo vio. “Todo es ficción”, dijo. Y en la revista chilena Qué Pasa, preguntado sobre la novela vuelve a negar “el rigor extremo” y abusivo que delata la lectura de Mateo Diez.
  • Ese mismo año, el 29 de diciembre, el oftalmólogo arequipeño Héctor Guillén y el empresario argentino Eduardo Alt acusaron al Sodalicio en varios medios de comunicación de que sus hijos habían sido prácticamente “secuestrados” por esta organización, lavándoles el cerebro. El sacerdote sodálite Jaime Baertl minimizó los señalamientos y los atribuyó a “exsodálites resentidos”. Por su parte, Erwin Scheuch declaró que el asunto de los Guillén era solo de carácter familiar. “De un padre que se opone y no puede entender la vocación de su hijo”, subrayó. Y respecto de las imputaciones sobre castigos físicos y torturas y maltratos psicológicos, las calificó de “calumnias”.
  • En octubre del 2007, la policía detuvo al sodálite Daniel Murguía Ward, de 42 años, en un hotel del casco antiguo de Lima. Había sido encontrado in fraganti, tomándole fotos a un menor de once años. Estuvo año y medio en la prisión de Lurigancho. El Sodalitium emitió un comunicado en el que indicaba que las inconductas sexuales de Murguía eran “totalmente desconocidas” por ellos (29/10/2007).
  • Hacia fines de diciembre del 2010, una víctima sexual de Germán Doig (Lima, 1957-2001), el segundo de a bordo hasta que murió, tomó contacto conmigo y me contó su desgarrador testimonio. La seducción ocurrió cuando este exsodálite era menor de edad. Acto seguido, tomé contacto inmediatamente con la periodista Paola Ugaz, y ese fue el génesis de una investigación periodística que viene durando más de cinco años y medio.
  • Por esos mismos días, tomé contacto con Rocío Figueroa, ex superiora de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación (la rama femenina del Sodalicio), y otra persona de la institución. Figueroa había iniciado desde el 2008 una investigación interna sobre los abusos sexuales de Doig. En esos momentos era una fraterna en actividad que vivía en una comunidad en Roma. Ella se convirtió en una fuente invalorable y fundamental en las pesquisas que siguieron a continuación. Como consecuencia de ello, Figari y otros líderes del Sodalicio se dedicaron a desacreditarla y a inventarle historias entre los militantes de la familia sodálite.
  • La hipótesis de trabajo en ese punto de partida de la investigación apuntaba a que Doig, además de victimario, probablemente había sido una víctima sexual de Luis Fernando Figari. Rocío Figueroa también había sido víctima de Germán Doig. Y en las narraciones de ambas víctimas de Doig habían elementos que revelaban un modus operandi, el mismo que me hizo evocar una situación que había olvidado, en la que mi director espiritual, que no era Germán Doig, replicó conmigo, y tuvo que ver con el yoga y la energía y los ‘chakras’, y no sé qué otras historias `místicas’. Y ese recuerdo que había desaparecido de mi memoria volvió con fuerza en esos adrenalínicos días y recién pude darme cuenta las connotaciones sexuales que tuvo ese incidente (el cual narro con detalle en Mitad monjes, mitad soldados) y que en su momento no fui capaz de advertir.
  • El paso inmediato consistió en acercarme a dos personas que me buscaron en el 2002, luego de la publicación de Mateo Diez, para contarme que Figari era un depredador sexual, y yo, lamentablemente, no les di crédito. Porque, como les dije, “yo he estado dentro, he visto atrocidades y barbaridades atentatorias contra los derechos humanos, pero abusos sexuales, no”. Del encuentro con uno de ellos, apareció el primer nombre de una víctima sexual de Luis Fernando Figari. Esto ocurrió en enero del 2011.
  • En el marco de esta investigación, junto a Paola Ugaz filtramos la información a Diario16 y a la revista Caretas, quienes persiguieron a las autoridades del Sodalicio hasta el hartazgo para que confirmen lo que les habíamos revelado, que Doig, cuando era el número dos, llevaba una doble vida al interior del Sodalitium. Gracias a la perseverancia de las periodistas Lina Godoy, de Diario16, y Patricia Caycho, de Caretas, y al apoyo de un sodálite indignado, a los discípulos de Figari no les quedó otra salida que enfrentar la verdad.
  • Hacia dentro se había esparcido la noticia de que “la causa” elevada a Roma para la beatificación de Doig había sido “levantada” porque “Germán no había alcanzado a tener las virtudes heroicas”. La portada de Diario16 del 1º de febrero del 2011 titulaba: “¡Escándalo en el Sodalicio!”. “Cancelan proceso de beatificación de su vicario general Germán Doig”. “Vocero confirma que llevaba ‘doble vida’”. La noticia cayó como una bomba de neutrones en el Sodalitium.
  • El comunicado emitido a propósito del escándalo revelaba que conocían de los abusos sexuales de Doig desde junio del 2008. No obstante, continuaron con el proceso de beatificación y rezándole a Doig en sus misas, pidiéndole su intercesión milagrosa, hasta que la prensa se enteró.
  • El Sodalitium no había terminado de recuperarse del tremendo golpe que significó la revelación periodística del caso Doig, cuando en agosto del mismo año, 2011, volvimos a disparar otra noticia comprometedora. Esta apuntaba ahora al mismísimo fundador, Luis Fernando Figari. Se trataba de una denuncia de abuso sexual del capitoste del Sodalicio contra un “dirigido espiritual”, cuando este era menor de edad. “Otro sismo remece al Sodalicio”, tituló Diario16 (22/8/2011), dirigido entonces por Juan Carlos Tafur, periodista que se compró el pleito desde el comienzo. “Fundador denunciado por abuso sexual”, rezaba otro encabezado. En este caso, el Sodalitium respondió a través del encargado de comunicaciones, Andrés Tapia Arbulú, diciendo: “Consultado sobre lo aparecido, el señor Figari ha declarado que los hechos ahí mencionados son falsos”. Y a continuación, lo más alucinante, Tapia sugería que los sodálites iban a demandar al periódico.
  • El 24 de septiembre del 2013, nuevamente en Diario16, apareció el desgarrador testimonio del exsodálite Martín Scheuch, quien narró una serie de hechos que lindaba con violaciones a los derechos humanos y torturas físicas y psicológicas, en la misma línea de lo que escribieron en su momento José Enrique Escardó y este escriba. Martín Scheuch, hermano de Erwin, el sodálite negacionista que aun se mantiene en la organización a pesar de los señalamientos que existen contra él, es autor del blog Las líneas torcidas, que, desde el 2013 viene analizando sistemáticamente el caso Sodalicio.
  • El 22 de febrero del 2014, en su columna sabatina de La República, el activista y actor peruano Jason Day describió una situación sospechosa y ambigua y extraña que le sucedió cuando tenía nueve años y un sacerdote sodálite lo preparaba para la primera comunión. La reacción del Sodalitium fue, por donde se le mire, desproporcionada y virulenta. Y lo atacó a través de sus medios de comunicación aliados, como ACI Prensa que dirige el sodálite Alejandro Bermúdez; mediante declaraciones amenazadoras, como las que vertió Erwin Scheuch en Buenos Días, Perú; o como las que escribió la periodista Rossana Echeandía, antigua militante de la familia sodálite, en su columna semanal de El Comercio.

Año 2015

  • 26 de enero. Los autores de esta investigación le hicimos llegar una carta a monseñor José Rodríguez Carballo, Secretario de la Congregación de los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, en la que le adelantamos lo descubierto en nuestra investigación sobre Luis Fernando Figari y le preguntamos sobre las tres demandas que habían sido presentadas formalmente a lo largo del año 2011 ante el Tribunal Eclesiástico. Nunca nos respondió.
  • Discretamente, tres meses después de nuestra misiva, monseñor José Rodríguez Carballo le envió una carta a Alessandro Moroni y le anunció el nombramiento de monseñor Fortunato Pablo Urcey como visitador apostólico. Su propósito era constatar la validez de las acusaciones contra Figari. Carballo le rogó a Moroni que traslade a Figari a una comunidad fuera del Perú, que lo aísle, y que no diga nada sobre esto con el objetivo de tener “la menor resonancia posible en la opinión pública peruana”. Finalmente, le recordó que debía pagarle al visitador Fortunato Pablo Urcey los honorarios que estipulase.
  • 18 de octubre. El día en que se colocó Mitad monjes, mitad soldados en algunas librerías, se propalaron dos reportajes televisivos que iniciaron algo que no se ha detenido hasta la fecha (pese a la efervescente coyuntura política previa a las elecciones presidenciales del 2016). Uno de dichos informes fue de la cadena Univisión, elaborado por la periodista María Luisa Martínez, y el otro fue del programa Cuarto Poder de América Televisión, presentado por Graciela Villasís, el cual retumbó como el impacto de un meteorito. Ambos adelantaron extractos de los testimonios de víctimas sexuales que aparecían en la investigación periodística Mitad monjes, mitad soldados (Planeta 2015). El golpe mediático fue devastador.
  • 19 de octubre. El Sodalitium emitió un comunicado en el que señalaba taxativamente: “Todo testimonio de inconductas cometidas por algún sodálite presentado ante las autoridades actuales del Sodalicio ha sido acogido, investigado y, cuando se ha confirmado, hemos ofrecido ayuda a las personas afectadas”. Y añadían que Figari estaba de retiro en Roma desde el 2010. El comunicado lo firmaba el sodálite Fernando Vidal Castellanos, encargado del área de comunicaciones.
  • El entonces sacerdote sodálite Jean Pierre Teullet, a través de una carta personal, le reclamó a Vidal que rectifique el comunicado. Y, lo más grave, señalaba al exsuperior general, Eduardo Regal, y al actual, Alessandro Moroni, de haber “desestimado” denuncias contra Figari siendo estos superiores generales. “No es la primera vez que incurren ustedes como gobierno en algunas inexactitudes que han generado no poca confusión, distanciándose así del consejo del Señor, que ‘solo la verdad nos hace libres’”.
  • 21 de octubre. El Sodalitium lanzó otro comunicado. Esta vez, rectificatorio. Y consideró al anterior como “insuficiente”. En este, además, admitió que los testimonios del libro Mitad monjes, mitad soldados eran “verosímiles” y anunciaron la creación de una “comisión ad-hoc” para investigar y esclarecer la verdad. Este segundo comunicado fue firmado por el superior general, Alessandro Moroni. ¿Qué había sucedido? Que el sacerdote sodálite Jean Pierre Teullet había amenazado con filtrar su carta a la prensa, insistiendo en que el primer comunicado estaba saturado de medias verdades y algunas gruesas mentiras. La carta de Teullet se filtró igual. Y la prensa exhibió el registro migratorio de Figari. Estaba viviendo en Roma, sí, pero no estaba confinado ni aislado, como sugerían las autoridades sodálites. Algo más. Al poco, El Comercio exhibió fotografías inéditas de la residencia de lujo en la que moraba Figari.
  • 22 de octubre. Es presentado formalmente el libro Mitad monjes, mitad soldados por el periodista Gustavo Gorriti y el ex procurador anticorrupción Julio Arbizu, en el Lugar de la Memoria (LUM). La publicación relataba la verdadera historia del SCV, los aspectos claves de su pensamiento, su perverso sistema de formación basado en el abuso de poder, y daba cuenta de treinta testimonios de exsodálites que le atribuían a la institución maltratos físicos y psicológicos, y en seis casos específicos se delataban seis abusos sexuales perpetrados por Luis Fernando Figari (3), Germán Doig (2), y Jeffrey Daniels (1).
  • El rebote mediático fue tan fuerte que empezaron a aparecer nuevas denuncias de otros exsodálites que no estaban consignadas en la publicación.
  • El mismo día de la presentación de Mitad monjes, mitad soldados la fiscalía anunció que investigaría de oficio a Luis Fernando Figari.
  • 23 de octubre. El presidente del Instituto de Defensa de los Derechos del Menor, Daniel Vega Farías, denunció ante la fiscalía por encubrimiento al cardenal Juan Luis Cipriani.
  • Por su parte, el Tribunal Eclesiástico, donde llegaron por lo menos tres de las denuncias de abusos sexuales perpetrados por Figari a lo largo del 2011, recién se pronunciaba y pretendía escamotear el asunto aduciendo que no estaba dentro de su competencia investigar. Pero jamás se le informó de esto a las víctimas, pese a que algunas de las denuncias fueron recibidas por el propio presidente de dicha instancia eclesial, el padre Víctor Huapaya Quispe. Yo mismo fui a dejarle una en un sobre manila cerrado, y en ningún instante me comentó que “no tenía competencia”. Es más. Me dijo que “iba a investigar”.
  • 24 de octubre. El arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, recién se pronunció sobre el caso Sodalicio y señaló: “Las denuncias deben ser investigadas”.
  • 25 de octubre. En un hecho sin precedentes, el superior general del Sodalicio concedió una entrevista a RPP y a El Comercio y dijo que mientras no se prueben los abusos sexuales del fundador, Figari no sería separado.
  • 26 de octubre. Monseñor Fortunato Pablo Urcey, obispo de Chota, anunció en RPP que había sido nombrado como visitador apostólico desde el mes de abril. El mandato indicaba que tenía que investigar. Pero en sus declaraciones radiales comentó que no lo iba a hacer, que no iba a entrevistar a Figari, que no iba a hablar con las víctimas, y que no iba a leer la investigación periodística sobre el caso.
  • 28 de octubre. El cardenal Cipriani conminó al superior del Sodalicio para que separe a Figari de la institución. Además, repudió a los pederastas pero, paradójicamente, criticó a las víctimas y a quienes hicimos la denuncia. Casi en paralelo, El Comercio publicó una carta abierta de una de las víctimas sexuales de Figari dirigida al padre Luis Gaspar Uribe, de la familia del Opus Dei y juez del Tribunal Eclesiástico de Lima, afirmando que nadie había tomado contacto con él y cuando él presentó su denuncia nadie le informó que dicha instancia eclesial “no era competente” para investigar el caso Figari.
  • Ese mismo día, cuando el escándalo Sodalicio estaba en boca de todo el mundo, el papa Francisco perdonó públicamente a los Legionarios de Cristo, fundados por el sacerdote pederasta Marcial Maciel en México. Y les otorgó una indulgencia plenaria.
  • Por su parte, la prensa internacional (The New York Times, The Guardian, Reuters, AP, France Press, El País, entre otros) le dedicaron amplios espacios al tópico.
  • 2 de noviembre. La Conferencia Episcopal condenó los abusos sexuales a través de un comunicado. Y en su cuarto punto anotaba: “La Iglesia ha manifestado con firmeza que, ‘sin perjuicio del foro interno o sacramental, siempre se siguen las prescripciones de las leyes civiles en lo referente a remitir los delitos a las legítimas autoridades. Naturalmente, esta colaboración no se refiere solo a los casos de abuso sexual cometido por clérigos, sino también a aquellos casos de abuso en los que estuviera implicado el personal religioso o laico que coopera en las estructuras eclesiásticas’” (Carta Circular de la Congregación para la Doctrina de la Fe, 3 de mayo de 2011). Aunque no lo restriega con nombre y apellido, lo que ahí se infiere es que el arzobispo de Lima debió actuar y no inhibirse y no esgrimir que no tenía competencia. 
  • 2 de noviembre. Luis Fernando Figari contrató como abogado a Armando Lengua Balbi, quien sostuvo que Figari no regresaría al país ni concedería ninguna entrevista. Y que el fundador del Sodalicio admitía “excesos pero no delitos”.
  • 4 de noviembre. El Sodalicio “desaparece” a Figari de su página web. 
  • 5 de noviembre. El diplomático Jacques Bartra advirtió en una entrevista con Caretas que Figari, antes de crear al Sodalicio, ya exhibía conductas de depredador sexual.
  • 9 de noviembre. El diario La República informó que el nuncio apostólico se negaba a entrevistarse con víctimas del Sodalitium.
  • 26 de noviembre. El Sodalicio creó formalmente una comisión que investigaría las denuncias contra el fundador y la institución. 
  • 9 de diciembre. El portal de noticias del Sodalicio reseñó la homilía pronunciada por el obispo auxiliar de Lima, Adriano Tomasi, por los 44 años de aniversario de la fundación de la sociedad de derecho pontificio. En ella, Tomasi enaltecía a la institución y pasaba por agua tibia las escabrosas revelaciones en torno a los abusos de poder, cuyo eje perverso estaba basado en su diseño vertical y autoritario. En un sistema regido por la obediencia extrema y técnicas de manipulación sectaria.
  • 19 de diciembre. La Sociedad Peruana de Psicoanálisis emitió un comunicado. Criticaba sin fisuras el “uso fanático, abusivo e ilegal del poder de un adulto sobre un adolescente, sea hecho por razones religiosas, ideológicas o de cualquier otra índole”.
  • 25 de diciembre. Aparecieron nuevos casos de abusos físicos y psicológicos. Una víctima acusó al sacerdote sodálite Andrés Cardó y describió las humillaciones que le hizo padecer.
  • 29 de diciembre. La fiscalía inició sus diligencias y pesquisas por el caso Sodalicio, y amplió por 90 días su investigación.


Año 2016

  • 13 de enero. El portal La Mula publicó una carta escrita por el propio Luis Fernando Figari, la que distribuyó el 1º de noviembre del 2015 entre un grupo de adeptos y en la que se declaraba inocente, pero reconocía “errores, fallas y ligerezas”.
  • 15 de enero. El superior general del Sodalitium, Alessandro Moroni, envió un extenso mensaje a su familia espiritual y anunciaba una etapa de “revisión, reconciliación y renovación”. 
  • Durante este mes el Sodalicio puso a la venta las casas de formación de San Bartolo, la casa en la que vivió Figari en La Pinta 130, San Isidro (donde se habrían cometido algunos de los abusos sexuales denunciados), y las casas de Santa Clara, en Ate, donde también habitó Figari varios años.
  • 18 de enero. El superior regional del SCV, Fernando Vidal Castellanos, publicó en El Comercio un artículo titulado “Aclaración a Pedro Salinas”. En él esgrimía: “No podemos dejar pasar las afirmaciones falsas y difamatorias que ha emitido Salinas, quien acusa a dos miembros de nuestra comunidad en hechos gravísimos, sin presentar otro fundamento que su opinión”. Dos días después, en el mismo espacio, documenté lo que estaba reclamando Vidal. La réplica de Vidal fue un prolongado silencio que dura hasta la fecha. 
  • 13 de marzo. El diario La República inició una serie de informes especiales denominados Los abusos del Sodalicio a manera de extensión de la investigación iniciada por Paola Ugaz y este escribidor en Mitad monjes, mitad soldados, debido a la nueva información a la que tuvimos acceso y a los nuevos testimonios que fueron apareciendo. Era asimismo una manera de hacerle seguimiento al mayor escándalo que se recuerde en la iglesia católica peruana.
  • 14 de marzo. Fernando Vidal, en declaraciones para BBC Mundo, volvió a negar lo que ya no era ningún secreto: los abusos psicológicos, físicos e incluso sexuales al interior del Sodalitium. “Estamos seguros que han sido hechos aislados, circunscritos”, dijo. 
  • 22 de marzo. Álvaro Urbina, víctima sexual del sodálite y depredador sexual serial, Jeffrey Daniels (quien fue protegido y encubierto por la institución), fue el primero de los testimonios que dio la cara, nombre y apellido, en uno de nuestros informes especiales sobre el caso Sodalicio. Paola Ugaz conversó con él vía Skype. Y le dijo que iba a declarar “para que no le pase lo mismo a otros chicos”.
  • 5 de abril. En un videomensaje, Alessandro Moroni admitió los abusos y declaró culpable a Figari, calificándolo como “persona non grata”. Pero no lo expulsó de sus filas. Y planteó como fórmula de trabajo entre sus militantes un camino que atraviese por el perdón, la separación (de Figari) y una reforma integral. 
  • 6 de abril. Sorprendió a quienes veníamos siguiendo de cerca el caso Sodalicio un videoclip promocional con el propósito de captar nuevas vocaciones –y, de paso, tranquilizar a los que vivían en comunidades sodálites- en plena crisis institucional, y sobre todo, después del pronunciamiento del superior general.
  • 8 de abril. El presidente de la Conferencia Episcopal, Salvador Piñeiro, “se apenó” por Figari y por el Sodalicio, en declaraciones para América TV. No le dedicó ni una palabra a las víctimas.
  • 8 de abril. El arzobispo de Arequipa, Javier del Río, anunció que había solicitado al Sodalitium la separación del sacerdote sodálite Luis Ferroggiaro Dentone de su jurisdicción, pues habría llegado a su despacho una denuncia contra él. Se trataba del mismo clérigo mencionado por Jason Day en su columna del 2014. Ferroggiaro además tendría otra denuncia presentada ante el Tribunal Eclesiástico de Lima por ser “exageradamente afectuoso”. Asimismo, tuvo otro señalamiento similar formulado por el exsodálite Martín Pérez del Solar. En ningún caso se trató de violaciones, pero sí de manifestaciones excesivamente cariñosas que incomodaron a los receptores de su particular “afabilidad”.
  • 8 de abril. El semanario Hildebrandt en sus trece mostró una galería de abusadores. El informe estaba documentado con casos concretos. Esta galería incluía al sacerdote Jaime Baertl, al ex director del colegio San Pedro, Alfredo Draxl, al arzobispo de Piura y Tumbes, José Antonio Eguren, a Alfredo Garland Barrón, a Erwin Scheuch, al padre Daniel Cardó, a Óscar Tokumura y al actual superior general, Alessandro Moroni. 
  • 11 de abril. El sodálite Rafael Ísmodes inauguró una saga de videocomunicados, o ‘sodavideos’, sobre las reformas que supuestamente iban a emprender. En total se emitieron tres entre el 11 y el 14 de abril. En uno de los sodavideos anunció la contratación de asesores internacionales, entre ellos a un irlandés y a una mujer que trabajó como agente del FBI.
  • 13 de abril. Moroni declaró finalmente ante la fiscalía y volvió a rechazar haber abusado física o psicológicamente de algún subalterno (en la entrevista con El Comercio había negado haber sido víctima o victimario o testigo de abusos).
  • 14 de abril. En un post en su Facebook, el superior general, luego de haber negado varias veces que él haya perpetrado abusos físicos o maltratos psicológicos, y que solo había cometido “pecados” y “errores”, aceptó tres, aunque señaló haberse olvidado de dos de los que le imputaban. En La Mula documentamos por lo menos una decena de casos de abusos de Moroni con nombre y apellido, a las pocas horas de este reconocimiento y arrepentimiento tardío.
  • 17 de abril. Se hizo público el demoledor Informe Final de la Comisión de Ética para la Justicia y la Reconciliación, convocada por el propio SCV. El Informe Final, además de recomendar el resarcimiento y compensación económica de las víctimas por todos los daños infligidos por la institución, proponía la intervención del SCV por la santa sede, “disponiendo que su conducción esté a cargo de personas ajenas a su actual estructura organizacional. Las personas que ejercieron algún cargo en la organización del SCV, durante los años en que se permitieron los abusos denunciados, deben ser impedidas de ejercer algún cargo representativo al interior de la organización”. Dicho informe fue cuestionado el mismo día por el superior general, Alessandro Moroni, y por otro sodálite emblemático: el sacerdote Jaime Baertl. Ambos señalaron que había “un sesgo” en el enfoque de las recomendaciones. El clérigo Juan Carlos Rivva también dijo algo similar: “Considero que es un informe sesgado y parcial”.
  • 17 de abril. Alessandro Moroni concedió otra entrevista a El Comercio (pese a que Paola Ugaz y yo veníamos solicitando una entrevista desde marzo del 2014 hasta el 13 de abril del 2016, recibiendo todo tipo de respuestas institucionales que rayaban con el absurdo y el temor instintivo).
  • 17 de abril. El programa Día D, que conduce la periodista Pamela Vértiz, difundió un reportaje con denuncias escalofriantes de exsodálites colombianos.
  • Por esos días, un grupo numeroso de religiosos pidió a través de un pronunciamiento público la disolución del Sodalicio.
  • 20 de abril. El superior general envió un videomensaje a su familia espiritual anunciando que estaba en Roma y pidió que recen por él. Fue a entregar el Informe Final de la Comisión de Ética para la Justicia y la Reconciliación así como el preinforme de auditoría realizado por el irlandés Ian Elliott, consultor en seguridad y protección de abusos, y por la norteamericana Kathleen Mc Chesney, experta en análisis y prevención de abusos y ex agente del FBI. La primera etapa de sus pesquisas había culminado en marzo. A diferencia de los miembros de la Comisión de Ética, quienes trabajaron ad honorem, Elliott y Mc Chesney fueron contratados por el Sodalitium.
  • 21 de abril. El Sodalicio emitió un comunicado anunciando la apertura de una investigación al sacerdote Luis Ferroggiaro Dentone, el mismo que fue señalado por el actor y activista Jason Day en febrero del 2014.
  • 24 de abril. La periodista Rossana Echeandía, dos años y dos meses después de sus diatribas contra Jason Day, le pidió públicas disculpas al actor.
  • 26 de abril. Alessandro Moroni propaló una carta dirigida a los miembros de la familia sodálite para que se preparen para lo peor: “si algo, mucho o todo de lo construido se cae…”
  • 27 de abril. El superior general y el Consejo Superior del Sodalitium envió un mensaje desde Roma en el que se ponían en manos de dios mientras aguardaban el veredicto vaticano.
  • 28 de abril. Alessandro Moroni anunció desde Roma que se había reunido con monseñor José Rodríguez Carballo, Secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica y este le habría adelantado que la santa sede iba a intervenir al Sodalitium y que para formalizar ello se emitiría un decreto en el cual se nombraría oficialmente al prelado que se haría responsable del gobierno de la institución. Y se esperaba que en ese documento se definiesen las medidas que se adoptarían con el fundador.
  • 12  de mayo. Cinco exsodálites (los hermanos Martín y Vicente López de Romaña, Óscar Osterling, José Enrique Escardó y el autor de estas líneas) presentamos ante la prensa una denuncia penal contra Luis Fernando Figari ante la aparente indolencia de la iglesia católica. Se trataba de una denuncia ampliatoria ante la 26ª Fiscalía Provincial, la cual había iniciado una investigación de oficio centrándose únicamente en los abusos sexuales, los que, dicho sea de paso, ya habrían prescrito. La acusación, en este caso, era por los delitos de asociación ilícita para delinquir, secuestro y lesiones graves. Esta también comprendía, además de Figari, a Jaime Baertl, Virgilio Levaggi, José Ambrozic, Eduardo Regal, Óscar Tokumura, Erwin Scheuch y al arzobispo de Piura y Tumbes José Antonio Eguren. El bufete de abogados que se comprometió a ver nuestra demanda fue el Estudio Benites, Forno & Ugaz. El penalista Héctor Gadea, uno de los socios, fue quien vio desde un inicio la causa del quinteto de exsodálites. 
  • 13 de mayo. El Vaticano nombró al arzobispo de Indianápolis, Estados Unidos, Joseph William Tobin, como delegado pontificio. Su labor consistiría en “aconsejar y sostener” al gobierno del Sodalicio, lo que significaba el mejor escenario el SCV. Figari continuó viviendo en una casa del Sodalitium sin haber sido expulsado. El Sodalitium, todo hay que decirlo, debía pagarle sus honorarios al arzobispo de Indianápolis.
  • 15 de mayo. El Comercio, decano de la prensa nacional, mantuvo durante muchísimos años una relación amical con esta asociación católica (Rossana Echeandía, de la familia sodálite, fue una de sus editoras principales, y sodálites como Virgilio Levaggi, Alejandro Bermúdez, Miguel Salazar, José Ambrozic, y hasta el propio Figari, fueron colaboradores de sus páginas; en algunos casos como articulistas eventuales, en otros, como permanentes). Pero ese día publicó un editorial que hacía adivinar que eso había cambiado: “Las evidencias acumuladas en los últimos meses apuntan a que no se trató de una sola ‘manzana podrida’, como algunos señalaron al inicio de los destapes, sino que los delitos cometidos tuvieron una serie de victimarios (incluyendo a los números uno y dos de la jerarquía del SVC) y un lugar enormemente propicio en el ambiente de sumisión y culto a los líderes que fomentaba la organización. Pese a esto, y pese a la aceptación de las conclusiones de la Comisión (de Ética), la voluntad de enmienda que ha demostrado el SVC hasta el momento es limitada (…) Esto dice mal de la sinceridad de la agrupación en su voluntad de enmienda. Si el SVC estuviese verdaderamente decidido a subsanar y reparar –en la medida en que puedan ser reparables los atropellos a los que ha dado lugar-, tendría que haber sido el primero en exponer y denunciar a los victimarios. La oportunidad del SVC para redimirse más allá de sus líderes ha venido siendo dilapidada en una falta de proactividad que a su vez levanta la sospecha del encubrimiento sostenido. Finalmente, las medidas internas adoptadas a raíz de un reconocimiento de las conclusiones de la Comisión han sido insuficientes”.
  • 17 de mayo. El Comercio encargó a la prestigiosa encuestadora IPSOS un sondeo de opinión sobre el caso Sodalicio. Los resultados fueron los siguientes: “El 91% que conoce el escándalo cree que es verdad que se cometieron abusos sexuales en la institución. El 96% considera que la iglesia católica o el Estado peruano deberían disolver a dicha congregación. Y el 96% pide la extradición de Figari”. En la misma página se consignaban las declaraciones de Juan Armando Lengua Balbi, abogado del fundador del Sodalitium: “Le he recomendado a Luis Fernando Figari que no regrese al Perú”. 
  • 1º de junio. Medio centenar de exsodálites, varios de ellos todavía vinculados a la institución o trabajando para alguna de sus empresas, lanzaron un comunicado repudiando la demanda penal contra Figari y quienes resulten responsables de asociación ilícita, secuestro y lesiones graves.
  • 3 de junio. A través del portal Crux, y vía un correo electrónico, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, justificó la demora de la iglesia católica ante el caso Figari. Indicó que la iglesia ha procurado actuar de manera prudente “debido a la complejidad y diversidad de las posiciones e interpretaciones alrededor de Luis Fernando Figari y el Sodalicio”.
  • Hacia fines del mes de julio y principios de agosto, estuvo en Lima el delegado vaticano, Joseph William Tobin (Michigan, 1952). Su mensaje plasmado en una entrevista hecha por el mismo Sodalitium fue: el “Vaticano todavía tiene esperanza en el gobierno actual del Sodalicio” y “hay la voluntad del Consejo Superior de querer enfrentar los problemas con sinceridad”.
  • Pese a la ingente cantidad de testimonios de exsodálites de diferentes épocas y a las documentadas denuncias periodísticas que se han propalado en los últimos dieciséis años, sodálites prominentes como Jaime Baertl, Eduardo Regal, Erwin Scheuch, Óscar Tokumura y hasta el propio superior general, Alessandro Moroni, mantienen un doble discurso. Institucionalmente reconocen los abusos, y ahí están sus declaraciones públicas y comunicados, pero hacia dentro y ante otras instancias los niegan. Declaran que las atrocidades reveladas no eran tales, sino simplemente “rigores de la formación”. Que los vejámenes psicológicos y las humillaciones orientadas a destruir la autoestima de los adeptos para someterlos, si se miran bien, no eran nada de eso, sino solo algunos “gritos fuertes”. Que la violencia física tampoco era tal, pues excepcionalmente a alguien se le iba un “manazo”, algo que hasta fines de los noventa “era normal”. Que lo que sucedía en las entrañas del Sodalicio no difería de lo que ocurría en otras congregaciones religiosas. Que había mucha exageración y sobredimensionamiento de las cosas por parte de la prensa y no se veía lo que realmente ha pasado en su respectivo “contexto”. Que todo tiene una explicación. Y que lo que hizo Figari nadie lo sabía. Es el caso de Baertl, Regal, Scheuch, Tokumura y Moroni, quienes afirman hasta hoy no haber abusado de su poder en ningún momento. Y jamás habrían visto a ningún jerarca sodálite abusando física o psicológicamente de algún subalterno.
  • 8 de septiembre. Nos alcanzaron la siguiente información que luego publicamos en mi blog de La Mula: Por disposición de la fiscal a cargo del caso Figari, requerirán la declaración indagatoria del fundador del Sodalicio, vía Exhorto Consular, en la sede del consulado del Perú en Italia para los días 10 y/u 11 de octubre, a las 9AM (hora de Italia). Al poco rato de ‘colgar’ la noticia, El Comercio confirmó la información con el abogado del reiteradamente señalado como abusador, Juan Armando Lengua Balbi. Figari se presentaría el 10 de octubre, dijo.
  • 14 de septiembre. Alessandro Moroni recordó en su muro de Facebook que, en noviembre de 2015, el Sodalitium contactó a tres expertos internacionales para que les ayudara a prestar asistencia a las personas que hubieran sufrido cualquier tipo de abuso. Y añadió: “También les pedimos ayuda para examinar las diversas denuncias de abusos y maltratos por parte de algunos miembros y ex miembros de nuestra comunidad, y para ayudar en la formación de nuestra comunidad para que no repitamos los errores graves cometidos en el pasado. Los expertos comenzaron sus trabajos en los primeros meses de este año (2016). Durante los últimos nueve meses, estos expertos han llevado a cabo más de 170 entrevistas con diversas personas dentro y fuera de nuestra familia espiritual, y se han reunido con decenas de víctimas. Además, la Familia Sodálite — sodálites, fraternas, siervas y personal de nuestras obras apostólicas—, participó en una capacitación intensiva de cuatro días sobre la naturaleza del abuso y su impacto en las víctimas. Esta capacitación continuará durante el próximo año y queremos asegurar que todos tengamos la oportunidad de aprender de los profesionales todo lo necesario sobre el reconocimiento y la prevención de abusos. En este momento del proceso, quiero informarles de que nuestro trabajo con las víctimas de alguna forma de abuso continuará durante el tiempo que sea necesario, pero que el trabajo de los expertos está llegando a su fin. Si alguno de ustedes o alguien que ustedes conocen tiene información que desea sea considerada en el informe que se preparará, es importante que se comunique con la Dra. Kathleen McChesney a más tardar el lunes 10 de octubre. Pueden concertar una entrevista a través de la página web www.kinsalemgmt.com. El programa de evaluación, orientación terapéutica y reparación concluirá cuando se emita el informe. Quienes deseen comunicarse con el Sr. Ian Elliott pueden arreglar una entrevista con él en persona, por teléfono o Skype. Para eso pueden entrar en contacto con él a través de la página web www.ianelliottsafeguarding.com, a más tardar el 10 de octubre. Aunque el apoyo a las personas que hayan sido víctimas continuará durante el tiempo que sea necesario, la información recibida de ellas después del 10 de octubre no se podrá incluir en el informe y no será parte de las evaluaciones de las víctimas para el programa de reparación que está en marcha. Como Superior General del Sodalicio, soy consciente de la importancia fundamental de este proceso para reparar la justicia y avanzar en el proceso de reforma y renovación de nuestra comunidad. Quiero asegurarme de que todos estén incluidos”.
  • 10 de octubre. Luis Fernando Figari finalmente daría cara a la fiscal María del Pilar Peralta Ramírez, de la 26ª Fiscalía Penal de Lima en el consulado del Perú en Roma. Junto a ella asistirán los abogados de los otros siete señalados por cinco ex integrantes del Sodalicio, quienes habrían sido acusados de asociación ilícita, secuestro, lesiones graves. También estaría presente el procurador del ministerio del Interior, Juan Carlos Portocarrero, y el penalista Héctor Gadea Benavidades, abogado de los cinco exsodálites y socio del Estudio Ugaz. En los casos del mexicano Marcial Maciel y del chileno Fernando Karadima, tanto ante las autoridades eclesiásticas como judiciales lo negaron todo. O lo relativizaron. Jamás aceptaron sus crímenes.