“Te quedaste corto”. Así me dijeron un par de exsodálites, testigos de los tiempos en que Óscar Tokumura era el amo y señor de la formación de los soldados de Luis Fernando Figari en las casas de San Bartolo. Y otro se tomó el trabajo de elaborar una larga reflexión sobre dicho personaje, al enterarse de que iba a dedicarle una columna al personajillo de marras. Estos amigos excorreligionarios se refieren a la reseña que hago sobre el sodálite amigo del papa y que escribí en las páginas de La República hecha a base de los testimonios que hablaron para la investigación que hice con Paola Ugaz y bautizamos como Mitad monjes, mitad soldados.

Pues bien. Seamos justos. He escuchado y leído más testimonios sobre los tiempos de Tokumura como “formador” de los sodálites en San Bartolo, y las historias son de terror. Es como si el Sodalicio hubiese contratado al torturador de Guantánamo para hacer lo que le hizo a esta pobre gente. Peor todavía. A este patético personaje parece que le vendieron la idea de que, debido a su origen japonés su mayor aporte al Sodalicio era el del “Código Samurai”. ¡Figúrense! Y claro. Como fue el propio Luis Fernando Figari, el dios sodálite, quien se encargó de su adiestramiento para convertirlo en el formador de ‘sodálites auténticos’, capaces de ser “espadas toledanas”, ya se imaginarán. El otro se creyó el cuento de ser el avatar y el alter ego de su dios principal, y se metió en su rol. La supuesta “formación” consistía en golpes, bofetadas, insultos, matonería y abuso a diestra y siniestra, cargado una ferocidad espantosa y sádica y maquiavélica.

Lo terrible es que en la institución parecieran no darse cuenta de la magnitud de los daños ocasionados a las personas por este tipo de salvajadas. Lo cual, comprenderán, me parece inaudito. Pues, según lo que se ve desde fuera, aquí quieren concentrar el foco de la atención en Luis Fernando Figari, cuando cada vez se está viendo con más claridad que es la institución la que necesita un recambio radical, y que ese recambio (o “renovación”, si quieren) pasa por una razzia en toda regla. ¿O no van a hacer nada con los encubridores y con los perpetradores de abusos como el tal Tokumura?

En fin. Una de las tantas víctimas de Tokumura me escribe y me pide que conserve su anonimato, y esto es lo que dice:

 

        “Dado que a las actuales autoridades del Sodalicio les cuesta ver lo que tienen ante sus ojos y más aún les cuesta reconocer que haya busadores en sus filas y me emplazan “como un deber moral con la verdad y la honra” a que les diga quién, pues  si no lo saben, aquí (…) va uno que va a pasar a la historia del Sodalicio como uno de los más grandes abusadores de la talla de Figari y Doig. Se llama Óscar Tokumura Tokumura (conocido por las siglas  OTT).  Ojo (Fernando) Vidal, pregúntenle a los que lo sufrieron”.

         “El período de OTT como Superior de las Casas de Formación del Sodalicio en San Bartolo (entre 1998-2004) es comparado por muchos  como el “reinado del terror” de la revolución francesa. Pero mientras que ese trágico periodo de la historia política de Francia duró poco mas de 300 días (Septiembre 1793-Julio 1794), OTT por casi 7 años cometió abusos físicos, verbales y psicológicos y de todo tipo, como el Robespierre sodálite de San Bartolo. Los cientos de jóvenes que pasaron por sus manos (…) sufrieron innumerables tipos de abusos con la “guillotina” del terror psicológico, como (si fuese) dueño de las vidas de los que vivieron allí, porque tenía la autoridad suprema confiada por el mismísimo Figari, (quien) era la “voz de Dios” para los pobres que le creyeron (…) cientos (de sodálites y exsodálites) pueden dar testimonio de ello”.

         “Con la excusa de “ayudarlos a ser humildes”, los humillaba de manera perversa. Con el sambenito de que había que formarlos como personas”recias y valientes”, abusaba de ellos. (Las) pruebas físicas (hicieron) que más de uno se lesionara de por vida. (Los) abusos verbales y psicológicos todavía tienen consecuencias en la vida de muchos”.

          “Puede ser que alguno no entienda lo que (significa) este reformateo mental, pero imagínense, luego de extenuantes horas de trabajo físico e intelectual, que duraban hasta 20 horas diarias, 7 días a la semana, mínimo por dos años, y algunos hasta tres, había que someterse a interminables horas  de abuso (perpetradas por OTT)”.

         “Aquí unas perlas de OTT en sus “sesiones”:  “Oye, mal parido hijo de puta, concha tu madre, tus viejos y probablemente tu mamá te han cagado de por vida, eres un miserable, un huevón, asume concha tu madre”. Y esto no es broma. Por varias horas, varios días seguidos, esto se repetía, una y otra vez, con la supervisión de Figari y sin importarle las voces que le pedían moderación. Sencillamente, OTT no los quiso escuchar”. 

         “Y esto (se hacía) con jóvenes de buenas intenciones, que querían vivir una vida consagrada, que querían ser mejores para ayudar a otros. Por ello, los pocos valientes que pudieron se escaparon en medio de la noche, por la ventana; alguno hasta con suerte pudo llevarse su pasaporte, y en un taxi  se fue al aeropuerto, y de allí salió fuera del país. Y esto solo es una muestra de ese periodo de terror que está siendo denunciado a la Comisión”*.

         “Hoy parece que tiene un pequeño arrepentimiento porque, como otros abusadores que están haciendo lo mismo, está mandando correos a las víctimas (que cuando se comparan, se ve que están escritos en serie), pidiendo disculpas “por cualquier cosa que haya cometido” y así por el estilo. Son incapaces de decir lo que hicieron ni asumirlo. Parece que como OTT sabe que ahora sí se va a saber lo que hizo, se está cubriendo las espaldas inspirando lástima con lágrimas de cocodrilo”.

        ” Señor OTT, lo que Ud. en pleno uso de su libertad individual hizo es responsabilidad personal. Las pocas voces que le pidieron prudencia y que se modere en el trato, no las quiso escuchar. No se puede excusar que como Ud. “era también una víctima de Figari, y que estaba bajo sus órdenes, tenia que hacer lo que hizo”. No ha sido ese el caso con todos los superiores de San Bartolo. Lo que Ud. hizo es responsabilidad personal, y por ello Ud. debe asumir las consecuencias”. 

         “Ojalá que cada noche antes de ir a dormir, algo de remordimiento le dé, de saber que le ha malogrado la vida a cientos de personas que todavía no terminan de recuperarse de la manera perversa y de la violencia con que los abusó. Hay historias de que por lo menos uno se suicidó, muchos han buscado la salida en drogas y adicciones, y muchos están todavía con necesidad de terapias porque estos abusos fueron en momentos iniciales de sus vidas”.

         “Ahora Ud. debe creer que, como es amigo personal del papa Francisco, por el tiempo que le tocó vivir en Argentina, está protegido, o porque ahora ha sacado un título de doctor en teología (paradójicamente, con un estudio sobre El Principito) es una persona respetable y que puede dedicarse a la docencia. Pobres de aquellos que lo tengan a Ud. como maestro o referente espiritual. Si no termina en la cárcel, le recomiendo que busque la forma de trabajar para hacer una reparación civil para ayudar a pagar las terapias psicológicas de las personas que abusó, y ayudarlas a reintegrarse en la sociedad. Además, haga una vida de penitencia para tratar de reparar el daño que ha causado, pues si no es en esta vida que la va a pagar, en la otra ya tiene una cuenta pendiente”.

 

Hasta ahí el texto que me envía el exsodálite que padeció al hijo de Figari. Pero no quiero terminar este post con una precisión a manera de coda. Difiero en un punto con mi amigo exsodálite, víctima de los abusos de Óscar Tokumura. Y es que lo que él asume como responsabilidad personal, en realidad se trata de responsabilidad de la institución. El sometimiento y el maltrato y la obediencia sumisa han sido consustanciales al ideario sodálite, no nos engañemos.

Y que vaya por delante también que, en este caso, como en otros, la víctima que escribe esta carta se quejó ante las autoridades sodálites. Y qué creen. Uno de los jerarcas con los que habló mi amigo exsodálite fue el sacerdote sodálite Jaime Baertl. ¿Y qué le dijo Baertl a esta persona? Pues que él no era el responsable de la formación de los sodálites y que se limitara a apoyar los proyectos en los que estaba comprometido. También acudió a Figari, y le dijo casi, casi lo mismo.

¿Ya ven a lo que me refiero? Acá no hablamos de casos aislados, de hechos excepcionales, de abusadores específicos. No. Acá hablamos de una institución concebida de forma tal, que, su diseño vertical, totalitario, fascista y sectario, instauró una organización hecha para el abuso de poder, en cualquiera de sus formas. El abuso sexual ha sido quizás el que más escándalo ha suscitado, pero no estamos calibrando todavía a cabalidad el daño psicológico generado en centenares de militantes que han desfilado por las casas sodálites de San Bartolo. Pues eso.

 

 * Se refiere a la Comisión creada por el propio Sodalicio supuestamente para reparar a las víctimas de abusos por parte de miembros de la institución.